LA REVOLUCIÓN ETERNA. CAMBIO DE MANDO EN CUBA

 

 

 

 

 

 

Nuevo presidente ¿El fin de la era Castro?

El régimen castrista más de una vez muchos le rezaron el “réquiem” pero contra todo pronóstico el sistema sobrevivió. Pero ahora, los años han llegado para Raúl Castro, para muchos el verdadero “estratega” del régimen, y por razones de edad debe retirarse de manera gradual. Esto genera expectativas, no por el cambio de presidente, sino por el tan esperado “día después” cuando  el “otro” Castro ya no esté.

 

La elección del nuevo presidente de Cuba, se ha ido aplazando, la versión oficial indicó que era motivo por las consecuencias del huracán “Irma” pero muchos observadores, consideraron que se debió a cuestiones de consenso en cuanto al sucesor del Raúl Castro. Tradicionalmente le corresponde al vicepresidente primero del Consejo de Estado, puesto que ha ocupado el ingeniero Miguel Díaz – Canel, que desde hacía varios años era considerado el ‘delfín” de Raúl Castro, al asumir todo el poder luego de la muerte de su hermano, Fidel Castro. Dado la situación, es probable que no existiera consenso unánime para elegir un sucesor al general Castro.

 

En Cuba  – siguiendo el modelo inspirado en la desaparecida Unión Soviética – los candidatos surgen de la decisión del Partido Comunista de Cuba o PCC. En el caso de los altos cargos, estos son elegidos por lo más encumbrado de la “nomenklatura” del partido.  El candidato Díaz – Canel fue presentado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuando todos sabían que ganaría por amplia mayoría. Generalmente por el 99% de los votos.  El candidato, llegó, no por el consenso de las bases partidarias, sino por el politburó del Partido y especialmente con la “bendición” de Raúl Castro.  Díaz Canel, un hombre de 57 años, ha sido muy hábil en la escalada hacia la cima del poder del régimen.  Siempre tuvo un perfil bajo y de probada lealtad, además de una gran habilidad para deshacerse de sus competidores en dicha carrera hacia el liderazgo del partido.

 

La legitimidad del presidente, como de otros altos funcionarios, esta sostenida por la inmutabilidad del régimen, especialmente por el inmovilismo ideológico e institucional, que será un factor condicionante al liderazgo civil que se ha impuesto a la isla. No obstante ello, la separación después de décadas del liderazgo del PCC, de los Consejos de Ministros y de Estado, es algo novedoso, generando dos posibles escenarios, un mayor dinamismo que le habiliten al nuevo presidente encarar una serie de reformas inconclusas o mayor resistencia del partido. Nosotros consideramos lo segundo, mientras la “vieja guardia” liderada por Castro conserve las riendas del PCC.

 

El país precisa de reformas urgentes, especialmente en materia económica. En su momento, Raúl Castro encaró tímidas reformas aperturistas entre 2012-2015,  que fueron frenadas en 2016. Esto tiene que ver con los delicados balances de poder que existen en la Isla.  Mientras viva Raúl Castro, estaremos presenciando una suerte de transición, entre la vieja guardia revolucionaria y las nuevas generaciones, que en apariencia mantienen la “pureza ideológica” legada por los Castro. En el discurso inaugural el flamante presidente fue terminante al asegurar que no habrá “restauración capitalista” y menos transiciones políticas, pero que tarde o temprano ocurrirá cuando los integrantes de la vieja guardia del partido, den lugar, por razones obvias a nuevos líderes. El liderazgo de Castro de 86 años al frente del Partido, permanece inamovible y Encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y futuro de la nación. En otras palabras, Díaz Canel tendrá una “presidencia tutelada” con el claro objetivo de mantener vivo la pureza ideológica del régimen.

 

Esto fue refrendado por el discurso del propio Raúl Castro, quién dejó en claro la pureza de las credenciales revolucionarias y castristas del nuevo presidente, razones que impulsaron a ser elegido como jefe de estado, y además, será  quien en 2021 asumirá también la dirección del partido comunista, cuando el mandato del general Raúl Castro finalice.  A diferencia de sus antecesores, los hermanos Castro, Díaz Canel, en el marco de este liderazgo tutelado, solo podrá, ejercer sus cargos por dos mandatos consecutivos. Es altamente probable que Castro busque la supervivencia del régimen, evitando que determinados personajes se “eternicen” en el poder. El sabe muy bien el desgaste del poder después de más de una décadas de estar en él.

 

El frente externo y economía. Los condicionantes para Cuba

 

La economía cubana tuvo una luz de esperanza con las reformas de Raúl Castro, donde el principal beneficiario fue el lucrativo negocio del turismo. El llamado cuentapropismo, fue un gran impulso para un importante sector de la población, llegando al casi medio millón la mano de obra del sector privado, que impulsaron un crecimiento económico moderado, agregándose medidas como la liberación del sistema monetario, unificándose los dos sistemas vigentes, la desregulación en materia de controles de remesas de cubanos en el exilio, autorización para compra venta de automóviles, bienes inmuebles, etc. Estos cambios sin ninguna duda benefician al negocio turístico, que genera importantes ingresos a la Isla. Asimismo los cambios ocurridos con la presidencia de Obama, facilitaron vuelos entre Estados Unidos y la Isla. Ello no ha impedido que las medidas más severas del bloqueo se mantengan con sus consecuencias para la endeble economía local, afectada por una enorme burocracia y serios problemas de gestión económica.

 

Las reformas de Raúl Castro incluyeron cambios positivos en el sector agrícola, que sufrió algunos retrocesos, dado el alza de precios intempestivo como consecuencia de la liberalización limitada del sector. Todavía le queda un largo camino para modernizar el sector agrario y romper con la hegemonía del azúcar.  Otros sectores dinámicos, es la minería, especialmente de niquel y cobalto, siendo Cuba un importante reservorio mundial de dichos minerales. En materia energética, las deficiencias, llevaron al país mantener estrechos lazos con Venezuela, cuya crisis tiene vital importancia para el régimen de La Habana.  No cabe duda que Cuba ha cooptado al chavismo, ha infiltrado de alguna manera a las elites gobernantes, lo que le ha permitido la aparición de un régimen afín, que le garantiza entre otras cosas vitales recursos energéticos.

 

El cambio de presidente en los Estados Unidos, la llegada de Donald Trump, no fueron buenas noticias para La Habana, con el ascenso de “halcones” en relación a Cuba. El flamante nuevo presidente de Estados Unidos hizo sabe rápidamente que rechazaba lo actuado por Obama en relación a la Isla.  Esto puede tener repercusiones en el frente interno, donde sectores duros del Partido, utilicen este argumento para mantener posturas rígidas e impedir cualquier avance reformista, corriente que existe en Cuba, incluso dentro del propio Partido, pero que sufrió duros embates, cuando en tiempos de Raúl Castro, pareciera que las reformas iban ser más profundas, sectores encumbrados del régimen como Carlos Lage, integrantes del círculo cercano del Raúl Castro, le costó caer en desgracia, por ir más allá de las pautas o limitaciones impuestas por el régimen en materia de aperturismo.

 

La profunda crisis del régimen de Caracas, ha motivado que Cuba se acercara a China y Rusia, países en abierto enfrentamiento con Estados Unidos. Sin ninguna duda, estos lazos renovados, no tienen nada que ver con lo ideológico, sino con lo geopolítico. Rusia ha mostrado interés en la isla a través de diversos acuerdos económicos y también con un nuevo acercamiento militar. China también no ha permanecido ausente, en este proceso y ha concertado diversos acuerdos.  El creciente enfrentamiento entre Estados Unidos con China y Rusia, se presenta para La Habana como una oportunidad, para conseguir algún tipo de ayuda, no solo económica, sino también militar.

 

Expertos diversos hablan que el presidente Díaz Canel admira el modelo de desarrollo de Vietnam, y es posible que su política esté inspirada en dicho modelo. O sea, nada de apertura política, tal vez algún tipo de apertura económica, siguiendo las reformas de Raúl Castro. Pero para ello deberá impulsar profundas reformas, que faciliten las inversiones extranjeras, la formación de joint ventures, y mejoras importantes en las empresas estatales. En este proceso la jerarquía militar tendrá bastante que ver, dado que desde los 90, las fuerzas armadas han concentrado un importante poder económico, controlando muchas empresas que van desde actividades industriales, pasando por los servicios ligados al turismo.

 

El retroceso de los gobiernos de izquierda en la región, dejan a Cuba con pocos amigos cercanos en la región, siendo excepción de ello los casos de Venezuela y Nicaragua, y en menor medida Bolivia. Esta nueva situación, sin ninguna duda planteará cambios en la política exterior cubana.

 

La Revolución eterna ¿el precio de una política libre de la tutela de Estados Unidos?

 

La región del Caribe ha sido un espacio controlado por los Estados Unidos desde fines del siglo XIX. En nombre de sus intereses, fueron apoyados todo tipo de dictadores. Los gobiernos que osaron desafiar a la “tutela” de Estados Unidos fueron derrocados, ya sea por actores locales, o por la intervención directa de la Casa Blanca. Cuba siguió el mismo destino desde que su independencia desde 1906, hasta que en 1959, su historia cambió con el liderazgo de los hermanos Castro, especialmente con Fidel Castro.

 

El régimen castrista, lejos de ser un modelo de democracia, encontró en el “socialismo real” un camino para perpetuarse en el poder. Hábilmente Fidel Castro explotó su alianza con la Unión Soviética, que le permitió tener protagonismo en la política internacional y encarar una serie de reformas sociales, educativas y sanitarias que recibió el elogio, hasta de sus críticos. La caída de la Unión Soviética, para muchos implicaba el fin del castrismo, pero no fue así., Hábilmente, a través de un rígido encuadre ideológico de la población, ahogar a la oposición y el montaje de una enorme maquinaria de propaganda, que permitió que el “revolucionario” siguiera siéndolo, en vez de ser mostrado como lo que realmente era, un dictador.

 

El gran trabajo de infiltración y propaganda, le dieron al régimen un regalo, el chavismo en Venezuela, garantizó a la Isla, ya en un estado crítico, oxígeno para seguir sobreviviendo, gracias al petróleo subsidiado.  Una vez más, Cuba y su “revolución” se salvaron.  Sin ninguna duda la década de gobiernos de izquierda en la región, fue una época dorada para La Habana, teniendo aliados políticos del peso de Luis Ignacio “Lula”Da Silva en Brasil. El retroceso de estos fenómenos políticos y la restauración conservadora en más de un caso, significó para Cuba reducir su papel regional. Ello no impidió que jugara en papel relevante en las negociaciones entre las FARC y el gobierno de Colombia.

 

Los años pasaron, Raúl Castro, sabe que no tiene tanto tiempo, que tarde o temprano deberá marcharse. Es por ello que preparó a su sucesor y tejió una enorme red, para impedir por lo menos mientras él viva, que el régimen sucumbiera. Seguramente posterior al año 2021, las fuerzas armadas tendrán un importante papel, para sostener el régimen.

 

La situación económica impone reformas, el miedo de las líneas duras del PCC, es que la apertura económica, pueda aparejar exigencias de liberad política. Es por ello las marchas y contramarchas en las reformas de Raúl Castro. Pero esto tiene un alto precio, dado que la economía de la isla precisa fuertes inversiones, muy limitadas por el tipo de régimen y las regulaciones vigentes. Es por ello es vital la supervivencia de Maduro en Caracas, y es altamente probable que el actual presidente de Cuba, sepa de ello. Venezuela provee de energía a bajo costo, pero esto no podrá ser por siempre. Es necesario buscar otras fuentes de apoyo. Rusia y China se perfilan como candidatos ideales, especialmente por la complicada relación con Estados Unidos.

 

En materia política, una primera lectura, de lo expresado por Díaz Canel, nos permite saber que no habrá cambios. Ni mejoras en materia de derechos humanos, y la apertura capitalista, sin ninguna duda estará muy limitada. La presencia de Raúl Castro, como líder del PCC, lo transforma en un actor moderador, como también de influencia del presidente cubano. La “vieja guardia”  adoptó las medidas concernientes a mantener la lealtad a la revolución. Pero en algún momento vendrá el relevo generacional tan esperado, no solo en el gobierno, sino en el propio PCC. Tenemos serias reservas que el régimen haga cambios sustanciales, aunque debe llevarlos a cabo en la esfera económica.  Recién sabremos que si en Cuba habrá cambios, cuando Díaz Canelo, ostente no solo el poder político, sino el manejo de las fuerzas armadas (que tienen una enorme cuota de poder en el sistema político) y el PCC. Solo ahí sabremos, si el legado de los Castro seguirá vivo o si Cuba dirá Goodbye Lenin….

 

Por/  el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

 

 

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